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viernes, 15 de julio de 2016

BDSM

                                                                               BDSM


No. 1 Concepto. El término BDSM se emplea a menudo, de forma equivocada, como sinónimo de sadomasoquismo. En realidad, es una sigla que da nombre a lo que hoy en día es considerado como una subcultura específica entre sus practicantes. El BDSM se halla estrechamente asociado con la subcultura leather y la sigla BDSM corresponde al término Bondage, Disciplina, Sado y Masoquismo. A su vez también contempla los términos Dominación y Sumisión, agregando dos nuevas variantes a la misma. La práctica del BDSM contrariamente a lo que muchos creen, no se basa en inflingir o provocar dolor; es mucho más abarcativa, un mundo intelectual, estética y eróticamente rico y complejo.

No. 2 Prácticas. Cada práctica tiene un significado mucho más profundo de lo que a priori podría parecer. El castigo de un Dominante a su sumiso no termina ahí, este acto conlleva un acto erótico y pone en manifiesto la entrega de una persona a otra, y la aceptación de la responsabilidad, del cuidado y protección de la parte Dominante hacia la sumisa. Más allá de la gran cantidad de prácticas que abarca el BDSM (y que sería imposible enumerar), estamos hablando de un concepto, una filosofía global donde el placer es el objetivo, pero que requiere de diversos factores tales como consenso, seguridad, confianza… y una vez alcanzado estos, no hay nada que se le asemeje.

No. 3 R.A.C.K. Desde los años noventa surge un nuevo concepto, el Rack, es el acrónimo de Risk Aware Consensual Kink, riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa (o no convencional): racsa. El racsa pone los acentos en la responsabilidad propia de los participantes en una actividad BDSM, responsabilidad informada y consensuada para evaluar y asumir los riesgos de dicha actividad. Más queuna diferencia semántica o de concepto, los partidarios del racsa tratan de modernizar una definición (la del SSC) que se concibió fundamentalmente para trazar una línea divisoria con los malos tratos o la violencia de género, pero que sus mismos impulsores han tenido que reconocer, una y otra vez, que su propósito original estaba siendo defraudado y prostituido por el uso intolerante, extremista y poco inteligente por parte de algunos grupos marginales dentro de la comunidad BDSM.

No. 4 El cuidado y el respeto. No deben confundirse las torturas y humillaciones con la falta de respeto. Todas las acciones llevadas a cabo en un ambiente BDSM son acciones previamente consensuadas y proyectadas dentro de un marco de seguridad. El cuidado es otro de los factores fundamentales. El dominante tiene la obligación de asumir la responsabilidad del cuidado y el bienestar de su sumiso, ya que este se entrega completamente en sus manos. Es por eso que la confianza es tan necesaria en este tipo de relaciones. El BDSM no es improvisación ni se basa en el dolor per sé, sino que por el contrario, requiere de meditación y planificación previa, control, precaución, consideración y otros diversos factores. La comunidad internacional vinculada al BDSM viene poniendo especial énfasis en que las prácticas sean SSC, es decir, Safe (Seguras, en cuanto al conocimiento necesario sobre su desarrollo y sobre el material usado, así como sobre la prevención de riesgos), Sane (Sensatas, en cuanto a la capacidad razonable de decisión por parte de los actores, no alterada por drogas o bebidas y acorde con la experiencia de cada participante, sabiendo diferenciar fantasía y realidad) and Consensual (Consensuadas, en cuanto a que los participantes estén de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen, e igualmente que dicho acuerdo pueda rescindirse en cualquier momento.), término acuñado en 1983 por David Stein.

No. 5 Roles. En el BDSM se identifican dos roles: dominante (también usado el término top, o activo ) y sumiso (también bottom o pasivo). El dominante es el que disfruta de estas prácticas manteniendo la iniciativa y el control de la acción, mientras que la parte sumisa obtiene placer al entregarse en manos del dominante, para que sea éste quien le dirija.

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