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miércoles, 15 de febrero de 2017

Sumisión-Exclavitud



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    • La esclavitud es un estatus muy atractivo para la mayoría de las sumisas, sobre todo para las recién llegadas al BDSM. Como en todos los aspectos del BDSM, lo más importante es saber si el ser esclava está a tu alcance, si realmente tienes vocación y aptitudes para serlo y sobre todo, si vas a ser feliz siéndolo, o se trata sólo de una fantasía. Sumisas hay muchas, esclavas verdaderas muy pocas. Son joyas difíciles de encontrar.
    • Hay varias definiciones de lo que es ser esclava. Ante todo la definición más evidente: esclava es la sumisa en su mas alto nivel. La más conocida es la que dice que es esclava la sumisa que no tiene límites, sólo tiene los que su Amo pueda tener porque confía plenamente en él. Otros opinan que es esclava aquella sumisa que no tiene ningún derecho excepto el de hacer feliz a su Amo. También hay algunos que dicen que es aquella que tiende al absoluto en su entrega, un absoluto que nunca es alcanzado, pero que en la esclava es constantemente deseado.
    • Una sumisa ama desde el mismo momento en que lo es, puesto que (según su nivel) su principal empeño en la relación es lograr su felicidad a través de la de su Amo. En el caso de una esclava esto es especialmente cierto. De hecho la esclavitud es la mayor prueba de amor que una mujer sumisa, como tal sumisa, puede darle a un hombre.
    • Una esclava BDSM no es una esclava en sentido literal. Su entrega está limitada por las 3 leyes fundamentales del BDSM: Sano, Seguro y Consensuado, y por otros límites evidentes en una sociedad civilizada. A mi entender la finalidad principal de la relación Amo/esclava BDSM (quizá su única finalidad) es que la sumisa se SIENTA esclava y disfrute de ese sentimiento, NO que real y literalmente lo sea.
    • La esclavitud no debería ser entregada al día siguiente de ser sumisa. Sería señal evidente de que la relación no se toma con seriedad. Entre otras cosas porque la máxima entrega necesita de la máxima confianza, y esta confianza sólo se logra con el conocimiento mutuo que da el tiempo. Además, se trata de una decisión muy importante en la vida de la sumisa que puede tardar meses en ser tomada, a veces necesita años de estrecha convivencia.
    • Después de ti, el factor más importante en tu esclavitud es tu Amo, a él va dirigida. Y no sirve cualquier Amo. Sin un Amo adecuado la esclavitud no es posible. Ante la esclavitud de su sumisa, la primera actitud de un Amo debería ser la del máximo respeto. Tu Amo debería percibir tu entrega como un gran honor, el mejor homenaje a su dominio, y eso debería marcar su comportamiento contigo. Ser esclava necesita de una gran madurez como persona y como sumisa...Y también de un Amo emocionalmente maduro, sano y responsable.
    • Suele decirse que el poder absoluto corrompe absolutamente. La entrega total de la esclava puede hacer que el Amo se abandone en el cuidado y cultivo de la relación o que su moral se resquebraje fácilmente ante la obediencia sin sombra de duda que la esclava le ofrece. Además deberás estar segura que respetará tu salud, tu familia, tus hijos, etc. Si quieres un Amo para tu futura esclavitud elige con sumo cuidado. Elígelo sobre todo por sus valores morales.
    • Un Amo que le exige esclavitud a su sumisa, resulta patético. La esclavitud es un paso tan importante en la vida de una sumisa, que debería nacer de una decisión personal muy meditada, profunda y totalmente voluntaria. En realidad es un honor inmenso que se le hace al Amo, es el reconocimiento de muchas cosas, la principal de las cuales es que ha sabido hacerla feliz mientras era sumisa y ahora quiere hacerle el hermoso regalo de su esclavitud. Los regalos se aceptan, no se piden, y mucho menos se ordenan.
    • Por definición, a la esclava (como tal esclava), sólo le queda un derecho, el derecho a procurar la felicidad de su Amo por medio de su esclavitud, por eso, la única petición que una esclava suele hacer, es que al menos, esa entrega total sea aceptada, reconocida, alentada. Si ésa es tu vocación, deberías asegurarte de que el Amo que elijas sea digno de esa ofrenda, que sepa valorar lo que vas a ofrecerle, y sobre todo, que te dé la suficiente confianza, porque la entrega total no es posible sin la total confianza.